Un antes y un después sobre la Lactancia Materna

 

 

Breastfeeding

 

Qué ganas tenía de contarlo. Y es que cómo puede cambiar la percepción de la lactancia materna antes y después de tener un hijo, ¿verdad?.

Yo aún recuerdo cuando hablaba con mis amigas sobre tener un niño, lo que queríamos (como si se pudiera elegir a la carta): yo 4 niñas, yo 3 niños y 2 niñas decía otra, yo, igual que mi madre, una niña, un niño y una niña, venga a pedir, venga a pedir, por pedir que no quede, ¿verdad?.

Y, por supuesto, llegaba el tema lactancia. Y en nuestro grupo éramos las que decíamos, por supuesto, yo, les daré pecho, sin duda alguna, es lo mejor.

Y llegó el embarazo (el segundo…, el primero lamentablemente no evolucionó,…, os contaría por qué pero es largo). El caso, es que fui de las primeras de mis amigas en quedarme. Por supuesto, fui una alumna muy aplicada en mi primer embarazo, y no me perdí ni una de las clases de preparación al parto, que me costó una pasta… ¡jajaja!… hubo época de “embarazada-despistada”, y la zona donde asistía estas clases, pleno centro de Madrid estaba llena de estacionamientos de Carga y Descarga, con señales no visibles por árboles de la zona, pues ahí aparcaba yo ¡jajaja!… en fin… ¡una ruina!, pero feliz en mi estado de buena esperanza.

Pues eso, que fui a todas las clases ¡¡hasta tomé apuntes!!, sí, sí… tengo incluso la libreta con la chuleta de la respiración en el momento del parto, que me empollé… (en una libretita pequeña de Prenatal que me regalaron en una de sus charlas… a las que también fui… se nota que aún no tenía niñas…).

Y aún recuerdo la charla sobre la alimentación del bebé. Nos contaron lo maravillosa que era la leche materna (así es…), los beneficios que aportaría a nuestro bebé, cómo dar el pecho, la posición correcta, yo prestaba muchísima atención y estaba encantada. Eso sí, eché en falta, ya siendo mami, que también me hubieran hablado de posibles complicaciones durante la lactancia, para saber qué puede suceder y cómo intentar solucionarlo. Espero lo tengan en cuenta en otras clases de preparación al parto.

A la par, un compañero mío de trabajo, estaba también “embarazado”, total que teníamos mucho en común, sabéis que esos teman unen, y recuerdo un día, en el que me mandó un vídeo de lactancia. Salían chorros de leche del pecho a presión, pero de una manera bárbara, era un vídeo en tono irónico de situaciones de mamis amamantando a bebés. Claro que yo veía esa cantidad de leche directos al ojo del bebé y me partía de risa, “qué barbaridad” “qué exageración”, sí, sí…

Y luego, que yo, al menos, lo veía facilísimo, acercas el bebé al pecho y mama ¡¡eso es todo!!, pues fíjate tú qué fácil… Vale, lo único, ahora en el curso me habían enseñado que pezón dentro de la boquita, y labio inferior en la areola, naricita en “línea recta”, ya está, así de sencillo.

Doy a luz, uno de los momentos más maravillosos de mi vida, y nada, bebé al pecho. Por la noche en el hospital me ofrecen bibe: ¡noooo!, por Dios, pero cómo se les ocurre si quiera mencionármelo, que el bebé se puede acostumbrar. Y yo, venga pecho, venga pecho. Empiezan molestias. Pues nada, pezoneras de 2 tipos, además, por supuesto del Purelan (cremita para evitar grietas que además no hay que retirar antes de dar el pecho) que llevaba aplicándomelo 1 mes antes de dar a luz. El dolor empezaba a ser insoportable, hasta el punto de que se me saltaban las lágrimas en las tomas. Y me entero por mi madre de que hay un grupo de mamis que me parecen ADMIRABLES que van a casa, a ayudarte con el amamantamiento, ven si coges postura correcta y te asesoran en lo que pueden, La Liga de La Leche Materna, desde aquí un gran aplauso (podéis entrar a ver sus grupos de asesoramiento y preguntar por colaboradoras en este mismo link).

Pues nada, de pronto mi familia, en alguna de las visitas que permití porque yo estaba muy centrada en mi lactancia (puede que en exceso), me empieza a decir, que ven a la niña amarillita… fue creo que pasada una semana… Vamos a urgencias y me dan un ultimatum, o hincho a bibes a mi bebé, o me la ingresan en 24 horas ¡¡había perdido 500 grms!!!! (principios de ictericia)… Me recomendaron uno de los mejores sacaleches, y que si quería mi propia leche, que ala, a ponerme a ello.

Fue uno de los peores momentos de la maternidad para mí, vivía enchufada a ese aparato frío, me hacía sentir mal, aunque por otro lado gracias a él pude seguir dándole mi leche, y por ese lado lo agradezco. La bebé en cuestión, Alejandra, por la mañana se volvió a enganchar al pecho, pero por las tardes, se ponía muy nerviosa, lloraba, y no había manera, tocaba bibe, yo no producía lo suficiente, y no daba abasto. Incluso la bebé dormía y yo cada 2 horas con despertador para sacarme leche como fuera… y por las mañanas y a última hora de la noche, justo para dormir, venga a ponerme a la niña el pecho… 3 meses así.., hasta que dejó de salir… Por un lado frustrada porque no fuera esto de la lactancia como yo tenía previsto, y por otra, súper-orgullosísima de mí misma por haber luchado por llegar hasta ahí y por alimentar a mi hija con lo mejor… ¿Mereció la pena?. Pienso que en mi caso sí… aunque podría haber disfrutado más de mi bebé, pero hice lo que pude, y es mi mayor satisfacción. Lo importante, decidas lo que decidas, no hay que martirizarse.

Llegó mi segunda hija, no quería saber nada de un sacaleches, ni de broma!!!!!. Estaba desterrado de por vida, ¡¡evidentemente!!, acabé hasta el gorro. Fue un embarazo fantástico, hasta que llegó la ecografía bonita, la de la semana 20 en 3D… y bueno, las que me conocéis, ya sabéis lo que pasé, si algún día me animo lo contaré, pero tampoco creo que pueda ayudar a alguien con mi testimonio, o sí… no sé… El caso es que se torció y mucho… y ni se ponían de acuerdo los médicos de cuántas semanas estaba, ni lo que le pasaba a la niña, ni nada de nada, me decían unas cosas tan terribles que sólo quería huir e irme a dar a luz en plan salvaje… pero es otra historia… El caso es que de pronto dejó de crecer y me iban a provocar el parto.

Con todo lo vivido y las opiniones tan diferentes de cada uno de los médicos, yo no sabía si la niña nacería prematura de peso o no, ni siquiera de semanas… así que no estaba claro lo que me iba a encontrar. Sólo sé que le dije a mi marido, vente lo antes posible pero no quiero que me traigas el sacaleches… Si le puedo dar el pecho mejor, y si no, pues bibe, pero no quiero ver otra vez ese aparato ni en pintura, no quiero esclavizarme así, y encima siendo segunda hija, y teniendo que atender también a la hermanita “mayor”. En el último momento reculé… oye que me lo traigas por si acaso.

Nació María, 1,890 grms. Yo sabía que se la tenían que llevar, pero con una satisfacción enorme de haberla visto por fin y saber, que aparentemente era pequeñita pero estaba bien (y lo bien que lo hizo el equipo de La Paz que me atendió, una verdadera pasada)… Llegó el día en que la sacaron de cuidados intensivos, y me dejaron empezar a alimentarla con mi leche (reforzando con bibes). Me dejaron sacarla del nido, pasar horas y horas acurrucada en mi pecho y oyendo mi latido, e incluso me permitieron estar ingresada en el hospital un par de días más a pesar de estar yo misma perfecta al día siguiente (ni puntos me dieron), pero así estaba más cerca de mi bebé.

La niña buscaba el pecho para mamar, y por fin me dejaron, reforzando con leche de fórmula, pero… si quería darle leche materna, como María tenía que coger peso y aún no sabían si estaba enferma o no, que seguían con pruebas, tenía que sacarme con esa maquinita insufrible para mí para controlar lo que tomaba ¡¡HORROOOOOOOOOOR!!!!!! (primero la amamantaba, y luego terminaba con bibe, para que se terminara de saciar a demanda). Así que de nuevo, ese aparatejo frío y yo nos volvimos “amigos inseparables“. Encima, nos dejaban sacar leche, en la sala de lactancia y estabas junto a otras mamis puestas en faena… Yo veía lo que se sacaban en 10 minutos y flipaba!!!!!… eran auténticas centrales lecheras… y yo para 125 tristes ml… tardaba ¿media hora?????… algo no iba bien… Si te la pones al pecho producirás más… me decían. Y no lo pienses, que el estrés hace que no produzcas igual, yo lo intentaba, lo juro, sin embargo… debía ser la excepción que confirmaba la regla. Y me sentía bicho raro, pero ahí seguí, constante, y feliz de poder darle a mi hija lo mejor, hasta que fuera posible.

Duré un mes… hasta que no salía nada… Justo entonces me dijo la pediatra en una de las revisiones a las que llevé a María en el Centro de Salud, que tendría que haberme encerrado en un cuarto con ella ¡¡que ya vería cómo hubiera producido!!!!!… que me asesoraron mal… No será porque yo no pregunté, pedí ayuda y lo intenté, desde luego.

Y nada… estos fueron mis encuentros y desencuentros, aventuras y desventuras con la lactancia materna… Como siempre, por si a través de mi experiencia, puedo ayudar a alguien, a decidirse, o por si se siente identificada o dudosa, para que sepa, que aquí estamos muchas para ayudar, aconsejar, o al menos apoyar. Y que no hay que torturarse, si se puede dar pecho, está claro que es la mejor leche, pero si no se puede, no pasa absolutamente nada, cada vez hay leches de fórmula mejores y sólo hay que pensar en disfrutar de ese momento único y especial en el que estamos alimentando a nuestro bebé.

Nadie nos contó que esto no era tan fácil, y de ahí las decepciones y preocupaciones de muchas mujeres… A ver, es sacrificado, y si se desea sí o sí, hay que luchar por ello, pedir ayuda si hace falta, y finalmente, se puede conseguir. Pero no es tan sencillo como parecen hacernos ver. Yo hubiera agradecido saber más….

Quizás os pueda interesar también, a las que vais a ser mamis primerizas o vais a tener próximamente un bebé, alguno de estos post:

En esta ocasión, me apetece dedicar este post, y es que me ha venido a la mente como todos los días de mi vida ELLA, por todos los momentos que hemos pasado con estos temas y más (y lo que me apoyó en mi embarazo y mi lactacia y… en mi vida desde que nos conocimos hará ya 20 años). Un beso muy especial a mi angelito Ainhoa que injustamente es ahora una estrella especial en el cielo. Te quiero antes, ahora y siempre. Tantas y tantas conversaciones, tantos y tantos momentos de confesiones, tantas vivencias y TANTA amistad de la buena, una de las mejores amigas que he tenido en mi vida… por aquí seguimos contándonos, mi linda Jai.

 

¿Qué os ha parecido este post?¿Os animáis a contarnos vuestra experiencia con la Lactancia Materna?¿Pudistéis dar Leche Materna o distéis Leche de Fórmula?¿Alguna recomendación para las mamis primerizas o las que vayan a dar a luz próximamente?

 

 

 

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Galissea o Beatriz Abellán. Entusiasta con lo que me gusta y apasionada de la comunicación y de las marcas, como Licenciada en Publicidad y Comunicación que soy. Podéis seguirme en mi Nuevo Blog Galissea con el que estoy muy ilusionada y en mi Perfil Personal de Instagram. Madre de dos niñas, Alejandra y María, el motor de mi vida, junto a mis amigos de verdad. Enamorada de la música, banda sonora que me acompaña cada día, del teatro y de la lectura. Adoro la decoración, la moda, la gastronomía, las novedades y tendencias, las revistas, la radio y descubrir tiendas y sitios con encanto, así como Instagram, mi red social favorita por excelencia, donde día tras día descubro nuevas empresas y perfiles interesantes y un montón de gente maravillosa.

Autor: Galissea

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14 Comentarios

  1. Por no contar toda mi historia, decir a las nuevas mamis que es fundamental tener a alguien cerca que nos ayude en los primeros momentos. Yo no conocía esos grupos de lactancia pero en el hospital, tras mi cesárea, pedía ayuda a cada matrona que pasaba por allí, y si no venía ninguna, las llamaba. Con los consejos de todas conseguí mi objetivo, antes de lo previsto. Porque yo no pude poner a mi peque al pecho nada más nacer. Se lo llevaron para terminar de coserme…pero en 3 días salía leche de mis pechos a borbotones, lo cual me hizo más feliz todavía. Pero tenía claro que si no era posible, no pasaba nada. Eso de que el bebé se engancha…tururu. Habrá alguno que si, y otros que no. Además uno de mis pezones estaba hacia adentro, pezonera. Luego grietas…purelan. Y lagrimas de dolor con sangre y todo de uno de los pezones. Pero lo conseguí. Y estoy muy orgullosa de ello. Mi felicitación a todas las mamás, sea como sea todas alimentamos a nuestros bebés con todo el amor.

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    • Así es Mónica, así es… Fundamental pedir una y otra vez ayuda, yo no paré de hacerlo, aunque no siempre con éxito y lo que tú dices, muchas felicidades a todas las mamás que damos la vida por ellos con todo el amor del mundo.
      ¡¡Un besazo enorme y mil gracias por contarnos tu experiencia!!, lo creamos o no, sirve de gran ayuda todas nuestras opiniones y vivencias para futuras mamás primerizas o mamis que en un parto anterior no consiguieron amamantar a sus bebés.

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      • Pues siento decirte que no te debieron de asesorar bien cuando no consiguieron que tu lactancia fuera un éxito….alguien miró si tu bebé tenía frenillo? Valoraron si el agarre era correcto?? Te informaron de que la forma correcta para sacar leche es intervalos cortos pero continuos? Dabas el pecho a demanda o limitabas?? Muchas cosas dependen de que tu bebé no cogiera peso y ahí es donde tienen que haber profesionales puestos en la materia que por desgracia no los hay! Me molesta mucho que se diga si se puede dar el pecho bien y si no bibe….siempre se puede dar el pecho…estamos hechas para eso…Solo en muy contadas ocasiones y por problemas de salud no se podría, lo demás es falta de información adecuada

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        • Pues no me debieron asesorar bien Laura, pero yo hice todo lo posible y más por pedir ayuda (en centro de salud, a chicas de La Liga de La Leche Materna, a pediatras, matronas y enfermeras). Sí miraron si tenía frenillo, en el hospital me miraron tema postura adecuada, y posteriormente vinieron a casa incluso a ver si el agarre y la postura era correcto, daba el pecho a demanda,… Yo desde luego estoy tranquila, porque hice lo que estaba en mi mano. Las dos veces que me dijeron que bebiera bibe (con leche materna extrayendo con sacaleches y reforzando cuando terminara con fórmula) fue por tema de salud.
          Con lo que reitero que, aunque se quiera, no siempre se puede aunque se desee.

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  2. Buenas!!!

    Vi éste post hace tiempo, pero mira tu por donde, hoy me he decidido a escribir con una historia distinta. Y no es por desmotivar a las futuras mamas, solo quiero dar un consejo.
    La historia de Galissea y Cris son geniales y estupendas. Y han tenido mucha suerte de poder seguir con la lactancia materna.
    Os cuento mi experiencia.
    Mi hijo nació un 4 de septiembre muy caluroso, y a pesar de pasarme 28 horas de parto, quise ponerlo al pecho nada mas nacer en el paritorio. Quería intentarlo. El niño parecia que se enganchó a la primera y yo super contenta por ello.
    Pero lo malo llegó por la tarde noche. Yo era primeriza, estaba agotada y las visitas causaron estragos en mi. Necesitaba tiempo para conocer a mi bebé, necesitaba descansar y poner al bebé al pecho. Ahí empezó mi calvario.
    El niño estaba nervioso, se retiraba nada mas acercarlo al pecho. Lloraba, pataleaba, tenía hambre y no había manera. Las enfermeras no me ayudaron nada de nada. Al final acabé enganchada a un sacaleches y dándole un biberón al niño el mismo dia que nació.
    Tres dias después, y ya en casa, seguíamos igual, el niño no queria pecho por mas que lo intentaba yo y con la casa llena de gente a todas horas, era imposible centrarse y encontrar la postura y la paz necesaris.
    Finalmente a las 23h de un sábado, con mi casa aun llena de gente, mandé llorando a mi marido a una farmacia a por leche de fórmula. Mi bebé se tomó su biberón y descansó. Se quedó llenito, tranquilo y feliz. Durmió cuatro horas seguidas!
    La primera semana de mi bebé fue horrible. No la disfruté en absoluto, solo pensaba en que si ser madre era eso, no quería ser madre.. adoraba a mi bebé, no me malinterpretéis, pero aquello era insorportable. Ver a mi niño sufrir.. y no poder hacer nada.
    El lunes siguiente fui a mi centro de salud a explicar la situación y a pedir la pastilla de la retirada de la leche, porque además al no succionar se me habían llenado los pechos de leche y sentia un calor y un dolor horribles. Sufriendo por no tener una mastitis… lo que me faltaba!
    La comadrona decidió hacerme sufrir un poco mas, y me obligó a ponerme al niño al pecho, una hora luchando con él, porque nada mas acercarse él retiraba la cabeza y lloraba y lloraba. Ni la comadrona fue capaz. Y me dijo (palabras textuales que nunca olvidaré), “llevo 45 años en ésta profesión y jamás me he encontrado con un bebé con tantos coj…es”. Al final cedió y me dio la pastilla.

    Empecé a disfrutar de mi bebé cuando tenía 2-3 semanas. Despues de todo aquel calvario.
    Cuando me quedé embarazada del segundo bebé, tenía muy claro cual iba a ser mi postura con respecto a la lactancia materna.
    Mi hijo mayor tenía 4 años en el momento que nació su hermano y jamás se había puesto malo. La leche de fórmula no debe ser tan mala como dicen, no?
    En el paritorio de mi segundo hijo me preguntaron si iba a dar el pecho y con la cabeza muy alta dije que no. Y sin juzgarme me administraron una inyección para evitar la subida de la leche. Tengo que añadir que era otro centro, ésta vez mucho mas moderno y sin prejuicios.
    Una vez en la habitación llegó la enfermera con un mini biberón para mi precioso hijo. Me enseñó a dárselo y el glotón de mi enano se lo zampó en un momento. Cada dos horas tenía en mi habitación dos biberones preparaditos para mi hijo.
    Seguía teniendo la habitación llena de gente con regalos, con visitas interminables, con cansancio, con dolores, pero sabéis que? mi bebé, era feliz, yo era feliz y mi familia por fin se completaba.

    Me siento muy orgullosa de haber tomado la decisión que tomé. No me siento mala madre por no haber dado el pecho a mis hijos, lo intenté, no pude y me retiré a tiempo. No soy peor madre por ello, ni me siento así.
    He disfrutado cada momento con mis hijos a la hora de darles el biberón, las miradas entre mami y bebé son las mismas. Ese rato es el mismo. Solo que la leche no sale de un pecho, pero.. y eso que mas da!

    En fin, que no desprecio ni mucho menos el esfuerzo que hace las mamis que dan el pecho y lo sufren, porque grietas, dolor, sangrados, mastitis… son cosas habituales y aún y sí siguien con su esfuerzo, verdaderas heroínas, pero tampoco hay que despreciar a las mamas que, como yo, decidimos no hacerlo.
    Respeto a todas las mamas, den el pecho o no, porque el simple hecho de ser madre, ya merece ese respeto.

    GRACIAS POR LEERME

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  3. Vivo en México y tengo un bebe de año y medio, yo tenia pavorrrr de la lactancia me daba no se que ver a los niños pegados del pecho y me negaba a hacerme la idea de pegarme a alguien de mi pecho…pero que tontaaaaaaaaaaaaa!!! cuando nació mi hijo en el hospital rápido me lo dieron para darle de comer y fue la cosa mas hermosa del universo, experiencia que jamás cambiaría por nada. Me aplique mucho para que nos fuera bien y aunque a veces lloraba de dolor debo decir que siempre produje mucha leche (hasta cuatro oz. de cada pecho justo despues de que el bebe acabara de comer, imaginence el tamaño y el peso que sentia en mi espalda)pero era tanta la producción de leche que aunque yo me la sacaba constantemente con el sacaleche se me tapó un conducto, el dr. me ayudo mucho y las enfermeras de lactancia en el hospital tambien, pero nada fue suficiente y se me formó un abceso gigante que tuve que estar internada un par de días alejada de mi bebito, después de esto los doctores que me atendían concluyeron que lo mejor era dejar de dar pecho (me dieron medicamento para dejar de producir leche con docis mucho mas grandes que a otras mamis, pues mi cuerpo seguía sintiendo la necesidad de producir para amamantar a mi bebe)me sentí muy triste y mala mamá por dejar de amamantar a mi hijo, pero doy gracias a las enfermeras que me invitaron y me hicieron ver que la lactancia es lo mejor y es un acto de amor a nuestros hijos, me siento tonta por haber pensado a inicios de mi embarazo en no dar pecho a mi bebe y en algún momento tambien sentí que era karma lo que me estaba pasando.
    A final de cuentas estoy contenta por el lazo que formamos mi hijo y yo durante la lactancia, estoy feliz por las bondades que mi leche le brindo y he aprendido como toda mamá para que mi siguiente lactancia sea mejor.

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  4. Hola a todas, yo tengo un peque de 13 meses al que sigo dando el pecho, ahora principalmente de noche, pero ahi sigo! la verdad que cuando me quedé embarazada tenia claro que le iba a dar el pecho…pero solo al principio decia…me dolió muchisimo sobre todo el primer mes, grietas, lagrimas y muchas horas sin dormir. A las 2 semanas del parto me hice con un sacaleches, y si nos hemos hecho inseparables, pero yo sacaba y congelaba, sacaba y congelaba…para cuando no hubiera 🙂 pero la verdad que nunca se acabó, se ha ido regulando según las necesidades de mi peque! por suerte es muy tragon, pero el consejo es que cuanto más tiempo esté al pecho, mas produces,sobre todo las primeras 48horas, hay que estar con el peque en la teta lo maximo y las visitas son secundarias. Eso y disfrutar! aun a dia de hoy sigo disfrutando de dar el pecho a mi ya no tan bebe a pesar de las criticas de la gente 🙂

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    • ¡¡Hola Patricia!!!!!, enhorabuena a tí también por seguir a pesar de todo el sacrificio inicial!!, eso es genial. Yo también llegué a congelar alguna de las tomas… pero empezó a resultarme imposible, mi hija cada vez demandaba más y yo no llegaba a tiempo ni producía esa cantidad, así que a veces hasta tomaba leche “recién exprimida” ¡jajajaa!, por darle un toque de humor al asunto.
      Y sí, efectivamente, cuando más tiempo está al pecho, más se produce, aunque a mí finalmente no me saliera como tenía previsto.
      Muy buen consejo Patricia ¡¡MIL GRACIAS por contarnos!!!!!!, y lo que tú dices, las visitas, secundarias 😉
      ¡¡Un besazo!!, y quien critique, pues ala, que se de una vueltecita. Cualquiera de las posturas son más que respetables. MUACK!!!!!!!!!!!!!!!!!

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  5. Que post más bonito Galissea, he terminado con lagrimilla y todo al acordarme de todo lo que viviste con María y mira ahora que preciosidad de niña y que sanota ella. Pero bbueno, a lo que voy, que es contar mi experiencia con la lactancia. Creo que voy a hacer un resumen, porque si no aburro al personal… Dos niños, por ahora, y lactancias, muy largas. DE hecho el peque sigue dándole a la teta!
    Yo como toda primeriza, cuando nació Lucas, tenía claro que iba a darle el pecho y que además sería hasta que él quisiera, y por suerte así fue. No empezó todo lo bien que lo pintan en los libros, aunque tuve una matrona que en las clases de preparación al parto y aula maternal, nos explicó muy bien el tema, con todos los posibles problemas. El caso es que cuando me lo pusieron al pecho en la sala de partos, se enganchó de maravilla y estuvo un buen rato. Pero al subir a la habitación, y los dos días que allí estuvimos, para mi fueron muy agobiantes, por las miles de visitas y porque yo era novata y quería tiempo para entenderme con mi peque. El caso es que estuvo un día entero en el que apenas se cogía del pecho, como que no encontrabamos postura y no succionaba mucho. Y encima por la noche apenas durmió y la enfermera horrible no me ayudó nada… Pero por la mañana tuve la suerte de encontrarme con una enfermera paciente, que me ayudó mucho a encontrar la postura adecuada para que Lucas se enganchara bien. Y desde ese momento fue una lactancia placentera para ambos, Lucas se quedaba dormido en cuanto se ventilaba un pecho. Nunca hizo una toma de dos pechos. Razón por la que creo que ha sido tan malo durmiendo, se despertaba cada 2-3 horas a mamar…
    Y así hasta que cumpplió los 16 meses, yo por entonces ya estaba embarazadísima de Abel, en el principio del tercer trimestre, Lucas comía de todo e incluso empecé a darle leche de brick (de esas adaptadas a partir del año). Pues un día dijo que no quería teta y por más que yo insistía, nada, estuve una semana intentandolo y viendo que no había tu tía lo dejamos. DEspués me enteré de que en el tercer trimestre de embarazo, si sigues dando el pecho, el sabor de la leche cambia mucho y es normal que lo dejen. Pero me dió mucha pena.
    Aunque tres meses después ya tenía relevo. Abel, si que ha sido un lactador fantástico!! Como zampaba el tío nada más nacer!! De los dos pechos y repetía!! Y claro, luego se pegaba unas siestas… Y a los dos meses empezó casi a dormir del tirón (Dios escuchó mis plegarias!) y claro, mis pechos acumulaban muuuuucha leche y empezaron mis problemillas.
    Primero fueron grietas (yo creo que de lo bruto que es mi niño mamando) que con purelan se solucionaron. Y luego un principio de mastitis (qué por suerte también, no fue importante y aguantaba bien el dolor), que me llevó a urgencias y a tomar antibiótico a darme masajes, a ponerme calor y luego frío… Pero a pesar de todo ahí seguí yo, con la lactancia, después vinieron más grietas que el purelan no logró hacer desaparecer y tuve que untarme un potingue cicatrizante que tenía que quitarme antes de cada toma (grietalgen, creo que se llamaba). Pero funcionó y ahora Abel tiene casi 15 meses y sigue dandole que da gloria, ahora sólo por las mañanas para desayunar y por la noche de postre después de cenar, pero me encantan esos dos ratitos.
    Ale, y yo quería resumir… Esta es mi experiencia, para mi super positiva, pero está claro que cada una somos un mundo y hay que hacer lo mejor para los peques, pero pensando también en nosotras.
    Espero que os ayude a alguna y si alguién quiere que me pregunte, que tengo muuuchas más aventuras con la lactancia que me he dejado en el tintero (mordiscos en el pezón, noches enteras con niño enganchado a la teta,..)
    Un saludo y gracias Galissea por esta oportunidad para contar mi experiencia.

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    • Bravo Cris!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!, yo también con la lagrimilla pero de lo campeona que eres!!!!!. Seguro que con tu experiencia muchas mamis se animan y verán en tí un ejemplo a seguir. Y estamos de acuerdo, importantísimo un buen asesoramiento.
      De hecho, acabo de reparar en un dato que veo que he omitido. En mi caso, Alejandra también se cogió muy bien a la primera, pero con María no salía ni una gota ni siquiera de calostro (claro que di a luz antes de tiempo y María estaba ingresada y no podía ponerla al pecho) pero una enfermera de La Paz, una pedazo profesional como la copa de un pino, que me quiero acordar del nombre y ahora no me sale (de hecho, fui un mes después a llevarle flores y bombones y a pedirle su teléfono pero estaba de vacaciones… y yo ya cambié de ciudad…) me ayudó desde el principio, en cuanto le conté mis dudas, masajeándome el pecho ¡¡y salió leche!!, y empezó a obligarme a sacarme, para estimular, hasta que ya me dejaran ponerme a María a mamar. ¡Gracias a ella, al menos María pudo tomar ese mes tan importante de leche materna!. Ains!, que me emociono de la gente tan buena que hay.
      ¡¡Un besazo enorme a Cris y mil gracias de corazón por contarnos!!.
      Y a las que estáis embarazadas, ya sabéis, aquí tenéis a Cris, para cualquier consulta, como experta que es en amamantar a sus peques.
      Muack!!!!!!!

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  6. Yo estoy embarazada de ocho semanas, soy primeriza, así que acabo de entrar en mi “fase teórica”, leyendo mucho… Pero la verdad es que las experiencias que veo en la mayoría de los blogs me parecen muy difíciles, con lo fácil que lo pintan todo en los libros… He encontrado la dirección de un grupo de apoyo a la lactancia y me gustaría ir a una reunión cuando esté en el tercer trimestre. Pero vistas todas las experiencias, me da muchísimo respeto este tema.

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    • ¡¡Hola Mer!!, lo primero de todo ¡¡muchísimas felicidades!!!!!! 🙂 A disfrutar de esta bonita etapa.
      Por otro lado, efectivamente, de lo que pone en algunos libros a la realidad hay una diferencia abismal, incluso, lo que he contado de las clases de preparación al parto, qué mejor sitio para hablarnos de estos temas, digo yo… Cada mujer y cada experiencia, incluso de la misma mujer de un hijo a otro, es un MUNDO. Lo mejor, es precisamente lo que vas a hacer tú, asesorarse con un grupo de apoyo a la lactancia, o con la Liga de La Leche Materna, o con algunas Matronas que sí apoyan (otras menos) o incluso preguntar en nuestro centro de salud. Y nunca conformarse, si se quiere, se puede, y si no te convence lo que te dice alguien, pues se consulta a otra. Ahora, si no se puede, por cualquier complicación, tampoco torturarse de más. Tomarlo como algo natural; sí, en un principio sacrificado, pero pasada la primera etapa, hay mamis que lo disfrutan en su totalidad durante muchísimo tiempo. Incluso algunas, con un primer hijo fatal, y con otro, como la seda… Así que mucho ánimo, infórmate, y ojalá lo consigas, pero si no, eso, no pasa nada de nada.

      ¡¡Un fuerte abrazo y ya nos irás contando!!,
      Bea – Galissea

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      • Yo tengo un peque de 10 meses y desde el minuto 1 de saber que estaba embarazada decidí que quería optar por la lactancia materna, aunque era realista, si el bebe no quedaba satisfecho optaría por el biberón.
        Sin embargo, desde que nació tuve la suerte de que se engancho genial, aun hoy sigue mamando… Y así seguiremos todo el tiempo que podamos (sobre todo por la noche…) es una experiencia preciosa, increíble los sentimientos que afloran mientras te mira con esos ojitos de ternura.
        Si algún día tengo un@ segund@ haré lo mismo optaré por la materna, pero sin despreciar la artificial (no eres mejor o peor por dar el pecho, solo es una opción) el amor que sentimos por estos peques no tiene nada que ver con la forma de alimentar.

        Por cierto un precioso post. Desde que descubrí el blog soy una asidua lectora (nunca antes me había atrevido a comentar)
        Un saludo a tod@s

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        • ¡¡Hola Ana!!, ¡¡qué maravilla que hayas conseguido llegar hasta ahora… lo que me gusta!!. Yo querría un tercero sólo por volver a intentarlo. Eso de dar el pecho sin tener que preocuparte por nada más, me parece una experiencia única, porque yo fue más tipo insistencia en algunos momentos que placentero… aunque al menos hubo momentos de disfrutarlo de verdad.
          Me encanta que nos sigas y que por fin te hayas atrevido a comentar. Aquí nos tienes para lo que quieras.
          ¡¡Un besazo enorme!,
          Bea

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