Pérdida del Bebé y Embarazo tras un Aborto y Legrado

 

Pérdida del Bebé y Embarazo tras un Aborto y Legrado

Tenía este post escrito en borradores desde hace ya ni se sabe… de esos post en los que abres tu corazón y te revuelve el alma solo recordarlo, pero que no está de más compartirlo, pensando en que quizás, puedas ayudar a alguien con tu historia.

Una realidad que merece la pena contar, aunque solo sea para hacer ver a otras mujeres que no es la única, y hacerle saber que no está sola y mostrarle de alguna manera todo mi apoyo; precisamente el mismo motivo por el que conté mi embarazo de alto riesgo con mi hija María.

Y es que los abortos no deseados suceden más frecuentemente de lo que pensamos, lo que pasa que antes parecía que no se confesaba, que lo llevabas en silencio, que eran casos muy aislados, y no es así. Ahora, de hecho, está más normalizado.

Así empezó mi historia…

El día en que decidí ser mamá

Llega ese momento tan esperado en que los dos, juntos de la mano, decidíamos que ya era el momento de tener un bebé. Éramos jóvenes, pero no tanto, la vida laboral la esperábamos más estable, como la que conocíamos de nuestros padres, no ir de una empresa a otra,… parecía que la falta de estabilidad no terminaba de dejarnos volar, pero la vida sigue, el tiempo pasa y aunque parece que nunca es buen momento, hay que seguir avanzando.

Las ganas de ser padres nos podía, era algo que nos apetecía y mucho a los 2, y ya habíamos postpuesto la boda dos años, con lo que si pensarlo dos veces, después de la boda, decidimos que claro que sí, ese era el momento.

Concepción y Embarazo

Parecía casi nuestro primer encuentro, como una nueva primera vez… Inexpertos en el tema, nunca se me olvidará aquella noche… un ambiente de lo más romántico, incluso con velas… y sucedió… ¡¡Positivo!!, no podíamos creerlo, todo salió perfecto.

Primera visita al ginecólogo, y entre el miedo y la emoción, ahí estaba ese saquito tan esperado. Una no sabe lo que se siente cuando se queda embarazada, me sentía rara sin sentir nada, pero a la vez estaba como en una nube, la ilusión nos invadía.

Hipotiroidismo durante el embarazo

Tengo hipotiroidismo, desde hace muchísimos años, y desde siempre, aún siendo demasiado jovencita, mi endocrino me comentaba que si algún día decidía quedarme embarazada era importante que me viera inmediatamente. Yo me fui a vivir a Madrid y volví a Alicante, y perdí la pista a ese doctor, porque le cambiaron de centro, pero en cuanto me quedé fui rápidamente al médico y les comenté que tenía que verme un endocrino, tal y como siempre me había recalcado mi doctor. Me dieron la cita, para mí muy lejana y lo dije, pero yo no era totalmente consciente de las consecuencias que aquello podía tener… ellos como doctores supuestamente sí deberían haberlo sabido…

Y así pasaban mis horas, mis días, emocionada hasta lo más profundo de mi ser, pensando que algo se estaba gestando dentro de mí.

Recuerdo ese momento, esos meses contando la buena nueva a los cuatro vientos a mis mejores amigas y familia ¡estaba embarazada! iba a tener un bebé. Plena de felicidad y sintiéndome muy especial, nada podía hacerme más ilusión, ¡era algo que deseaba tanto desde siempre!, con lo que me gustan los niños y con la persona con la que había decidido caminar por la vida. Era todo maravilloso.

Interrupción del Embarazo

Llegó esa eco cercana al tercer mes… emocionada por ver a mi bebé, un duro golpe me sacudió de repente, sentí cómo la sangre me subía a la cabeza, y el corazón no me cabía en el cuerpo, me bombeaba como si no hubiera un mañana… me comunicaron que ese embarazo se había parado, ¿cómo era posible? ¿pero por qué? ¿por qué a mí? Si a nadie le pasaba eso (…ingenua de mí…).

Me habían contado que había parejas a las que les costaba, con eso contábamos cuando decidimos buscarlo y por eso decidimos ponernos a ello cuanto antes, pero nadie me había contado que algo podía salir mal ¡A mi alrededor a nadie le había pasado! (o eso creía yo) Si bien es cierto, que los amigos más cercanos aún no pensaban en bebés, ni siquiera la mayoría se había casado, o tenían pareja en ese momento, pero una prima de una amiga, otra conocida,… a nadie le pasaban esas cosas, ¡¡y lo equivocada que yo estaba!!.

¿Por qué a mí?

Aunque uno crea que no le pasa a nadie, lo cierto es que a veces no nos enteramos o que la gente no lo cuenta. De un tiempo a esta parte se habla con mayor naturalidad y te das cuenta de la cantidad de gente a la que le sucede, pero inicialmente te sientes un bicho raro, uno no se para de cuestionar el por qué.

Y es que al igual que os comentaba que deberían hablar de los éxitos y fracasos de la lactancia materna para luego no sentirnos hundidas en el intento, también nos deberían hablar en algún momento de nuestra vida, cuando nos hablan del embarazo sobre la posibilidad de que no salga bien, siempre es mejor ir preparado. Al igual de la posibilidad de que pueda costar muchísimo el tema de la concepción. Tengo varias amigas que lo han pasado y lo están pasando realmente mal, esperemos que pronto consigan su sueño de ser mamás.

El embarazo se convierte en la posibilidad de tener un hijo

Así que eso, veamos el embarazo como una posibilidad de tener un hijo y no como me quedo embarazada para tener un hijo y voy a tenerlo. Es una manera distinta de afrontarlo para que luego no vengan las frustraciones y decepciones.

En mi caso me costó, y mucho, recuperarme psicológicamente, fue una experiencia bastante traumática.

El hecho de saber que fue negligencia médica, aún me hacía más daño, ¿cómo no me vio antes un endocrino? ¿cómo son capaces de no coordinar algo así? Y es que tendían que haberme subido la medicación, tan simple como eso, lo que han hecho en mis embarazos posteriores, los dos por cierto llevados en Madrid y en los dos derivada de urgencia tras positivo, además de al ginecólogo, al endocrino, que es lo que tendrían que haber hecho. Aumentar mi dosis de medicación.

No hay consuelo

Mi doctora de cabecera actual siempre que me ve me dice que en cuanto ve a una mujer embarazada, que va a su consulta con hipotiroidismo, no puede evitar acordarse de mí y que la manda de urgencias. Al menos me alegro de que esta historia pueda evitar que a alguien le pase esto mismo…

Cuando se para porque sí, puedes pensar, es que venía mal, la naturaleza es muy sabia, aunque por supuesto, no hay consuelo, pero me martirizaba saber que en mi caso iba todo bien, pero por descoordinación médica no evolucionó.

Legrado

Y es que además, el momento legrado también fue traumático. 24 de Mayo. Me pusieron en una planta rodeada de mamás dando a luz a bebés. De hecho mi compañera de habitación estaba ingresada por contracciones prematuras, pero ahí estaba ella con su barrigota y su bebé… no tuvieron consideración alguna hacía mí ni tuvieron en cuenta la situación. Me pusieron unas pastillas vaginales para que dilatara y expulsé el feto solo, la sensación fue la de dar a luz pero muriéndote por dentro sin parar de llorar de pena. Ahora que soy madre puedo confirmarlo, el mismo dolor en la dilatación pero sin epidural, y un expulsivo menos doloroso físicamente pero psicológicamente inaguantable, sintiendo cómo se te desgarra el alma. Así lo viví yo. A continuación me metieron al quirófano para el legrado. Hubiera nacido un 23 de diciembre (según FPP, fecha probable de parto)

Tras el duelo… cada una a su tiempo

Con todo esto, lejos de intentarlo en cuanto el médico me dio luz verde, y a pesar de los refranes que no me paraban de repetir a modo de consuelo, tipo mujer legrada, mujer embarazada, no quise saber durante una larga época, más de un año, nada sobre niños. No y no. Fue demasiado doloroso.

Confieso que no levanté cabeza respecto al tema hasta que tuve a Alejandra, dos años después. De hecho, con Alejandra en cada ecografía, era una agonía deseando que fuera todo bien. Ella es, como llaman ahora, mi bebé arcoiris.

Y bueno, al final uno se consuela, qué remedio. Y pienso que si hubiera tenido al otro bebé quizás no hubiese conocido a Alejandra y María. A veces las cosas surgen y hay que aceptarlas, no queda otra por mucho que nos martiricemos.

Cada año, cuando llegaban esas fechas, me entristecía y mucho; sin embargo, ya ha pasado mucho tiempo y el dolor por mi parte ha ido a menos, pero reconozco que antes no podía evitar llorar el día en el que me habían hecho el legrado y en la época en que iba a nacer.

Y nada, contaros que sea como sea os repondréis, que mucha fuerza, que la pena disminuirá. Y si ya tenéis un niño o más, centraros en ellos y en regalarles sonrisas.

Si como yo, os encontráis con que iba a ser vuestro primer bebé, veréis que también el dolor se va mitigando en cuanto llegue un nuevo miembro a la familia, ese que os llenará el corazón.

Un besazo enorme a todas las que habéis pasado o paséis por ello.

 

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Galissea o Beatriz Abellán. Entusiasta con lo que me gusta y apasionada de la comunicación y de las marcas, como Licenciada en Publicidad y Comunicación que soy. Podéis seguirme en mi Perfil Personal. Madre de dos niñas, Alejandra y María, el motor de mi vida, junto a mis amigos de verdad. Enamorada de la música, banda sonora que me acompaña cada día, del teatro y de la lectura. Adoro la decoración, la moda, la gastronomía, las novedades y tendencias, las revistas, la radio y descubrir tiendas y sitios con encanto, así como Instagram, mi red social favorita por excelencia, donde día tras día descubro nuevas empresas y perfiles interesantes y un montón de gente maravillosa.

Autor: Galissea

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4 Comentarios

  1. Perdí un bebé hace ahora mes y medio aproximadamente. Esta pasada semana santa la acabamos con la tristeza de saber que mi segundo embarazo no seguía adelante desde hacía dos semanas, dos semanas! Sabia que algo no iba bien, tenía ese presentimiento, y a las puertas de la ecografía de las 12 semanas confirmaron lo que no deseaba escuchar: no había latido. El mundo se me vino encima. Ya soy mamá de un niño de 19 meses, pero teniamos tanta ilusión como con él. Ese bebé vendría a “completar” nuestra pequeña familia, sería conseguir lo que una vez soñamos…no ha podido ser.
    Tu relato del problema con el tiroides me ha puesto un poco en alerta. Yo no tengo tiroides, pero al hacerme la primera analítica, a las 10 semanas, me detectaron el tiroides alto y me pusieron tratamiento. Pero ahí ya había perdido a mi bebé y no lo sabía. Siempre me quedará la duda de si fue por el tiroides, si a ese bebé le estaba faltando o sobrando algo del que mi cuerpo carecía o tenía en exceso. No lo sé.
    Ahora tengo miedo a volver a quedar embarazada y que me vuelva a ocurrir lo mismo.
    No opté por el legrado en quirófano, preferí los comprimidos vaginales en casa. Fue doloroso y muy duro. Afortunadamente todo quedó limpio. Pero la sensación de vacío que se queda es grande. La tristeza dura y cada vez que miro el calendario recuerdo en qué semana estaría, en sí notaría ya sus movimientos, en que ya podría saber si era niño o niña… qué penita. S
    Esto me ha creado muchas dudas y miedos, Unido a lo mal que me sentí durante ese primer trimestre.
    Lógicamente no puedo hundirme, mi hijo me necesita.
    La experiencia es dura, triste. Quizás cuando pase el verano lo intente. No lo sé. No quiero tener miedo. Quiero tener ilusión.

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    • ¡Hola Esther!… siento mucho tu historia, tu dolor, ese que tan solo sientes tú pero que muchas de nosotras entendemos perfectamente.
      No pienses que pudo ser del tiroides, aunque todo puede ser; hay a mujeres a las que les diagnostican hipotiroidismo solo solo en el embarazo, en niveles bajos, pero para quedarte tranquila de que no es por esto, lo mejor es que te vuelvas a hacer una analítica y lo comentes a tu médico. A veces no evolucionan los embarazos simplemente porque algo no va bien, nunca se sabe.
      Claro que no puedes hundirte, cuando hay un peque más nos toca sacar fuerza de debajo de las piedras aunque sintamos que no podemos avanzar.
      A mí no me dieron a elegir entre legrado o no, lo decidieron así y no me dieron ninguna otra opción.
      Te animo a intentarlo, si es lo que tanto deseas y ojalá haya mucha suerte esta vez.
      Te mando un besazo enorme,
      Bea – Galissea

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      • Muchas gracias! Creo que tras el verano retomaremos la búsqueda, porque quiero volver a sentir lo especial que es un embarazo (será la última vez en mi vida seguro, tengo 37 tacos y mas de dos creo que no) y porque el otro dia mi marido me comentaba algo que me revolvió esa ilusión. Dijo: mis amigos parecen estar amargados con sus hijos, solo te cuentan lo malo, incluso uno ha dicho que se ha arrepentido muchas veces de tener al segundo a pesar de quererlo mucho; sin embargo, soy tan feliz con nuestro hijo, que pienso que con otro más claro que aumentan los problemas, pero también aumenta la felicidad, me encantaría estar sentado en el sofá viendo a mis hijos juntos jugando o peleando! …
        Y esa conversación me encendió una chispa! Quiero recuperarme bien y recuperar esa ilusión, alejarme del miedo!
        Con respecto a lo del tiroides, quiero ir este próximo mes a que me hagan una analítica para ver si todo está bien.
        Un abrazo bien grande!!

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        • Un abrazo bien grande para ti Esther, por abrir también tu corazón. Y qué importante, en este caso, ver también a tu marido con tantas ganas y tan ilusionado, señal de que es un padrazo de los de verdad, y por tanto, un gran apoyo para ti. Así que si es vuestro deseo, ojalá se cumpla.
          Te mando un super besazo, y si llega, que ojalá porque es algo que os apetece mucho, fenomenal, y si no llegara, pues a disfrutar de vuestro hijo que tanto os da. Ojalá salgan todas las analíticas bien y consigáis vuestro sueño.
          Un besazo muy muy grande Esther,
          Bea – Galissea

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