Cómo Odiar los Deberes Más que los Niños

 

 

Cómo Odiar los Deberes Más que los Niños

Esto es una pataleta, pero necesitaba soltar lo que llevo dentro todo el curso y ahora, al final el mismo, ¡no puedo más!, de verdad que no es broma ¡cómo odiar los deberes más que los niños!, porque ¡Ojalá prohibieran de una vez los deberes para casa de forma genérica e indiscriminada! Ale, ya lo he soltado, ¡hasta las mismísimas narices estoy de las tareas para casa de los niños!

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Estoy segura que NO todo el mundo pensará como yo, incluso seguro que formo parte de la minoría… pero en mi caso os aseguro que ¡ya no lo aguanto más!.

Mi hijo mayor tiene 7 años (cumplirá los 8 en julio), está en 2º de primaria, y por la cantidad de trabajo extra que trae a casa, yo diría que debe estar entre el 2º y 3º Master de carrera porque ¡manda huevos! ¡madre mía! ¿os parece normal 5 hojas del libro de lengua, 3 del libro de mates, una redacción sobre cómo eran ellos de pequeños con dibujo incluido, un trabajo manual para pintar, recortar y montar (un castillo, no muy grande, eso sí), aprenderse una poesía y repasar las tablas… o_O ¿a vosotr@s os parece normal? ¡pero que tiene 7 años!

Dani saca buenas notas, es un niño listo y espabilado (más de la cuenta a veces ¡ejem!) es responsable con sus tareas y en clase (en casa, a veces, es otro cantar…) se porta divinamente y los profes están encantado con él, ¿un niño de estas características necesita trabajo extra para casa? ¿por qué?

Cómo Odiar los Deberes Más que los NiñosPuedo entender que haya niños que tengan un pelín más de dificultad y necesiten una ayudita extra, y digo AYUDITA, no terminar el Quijote; pero cuando un niño va bien… ni lo entiendo, ni lo acepto, ni lo comparto.

Os diré primero que aquí todavía tenemos la jornada partida en los colegios (tenemos un Conseller que mola mazo y se dedica a otras cosas en vez de hacer lo que tiene que hacer… en fin, me callo que me enciendo). Mi hijo entra al cole a las 9 de la mañana, cuando sale a las 12:30 va directamente al comedor del cole, cuando termina, va a la clase de Músico-Plástica y después a Judo; a las 15:00 vuelve a entrar en clase hasta las 16:30; los martes y jueves va a fútbol hasta las 17:30 y los viernes a ajedrez de 17:30 a 18:30.

Está claro que las extraescolares las hace porque quiere ¡faltaría más! pero llega a casa sobre las 18:00 casi todos los días, merienda y se pone a hacer deberes sobre las 19:00 ¿¿¿¿las 19:00????? vamos a ver, pero si se ha levantado a las 8:00, ha empezado su jornada a las 9:00 y por poco tiempo que le emplee, no termina hasta las 19:30 u 20:00 (eso siendo benévola), ¡¡¡lleva 11 horas de jornada sin parar!!! y entonces un día, tu hijo que por ser niño, ve las cosas con mucha más naturalidad que tú, te dice:

– Mami ¿bajamos al parque?

-Dani ya son las 20:00, hay que hacer la cena, ducharse e irnos a descansar…

Jopé ¿y yo cuándo juego?

Se me parte el alma, os lo aseguro, porque ¿qué le contesto? Si es que tiene razón ¿¿de verdad eso es normal?? ¿cuántos de nosotros tenemos esa jornada? podemos tener más de un trabajo (me incluyo), tenemos tareas de la casa, tenemos hijos… ¡pero también tenemos 30 años más que ellos! y además, no son trabajos, son responsabilidades que vienen impuestas por las decisiones que hemos tomado a lo largo de nuestra vida; ¿pero ellos?Deberes-para-casa1_PintandoUnaMama

Cuando las tareas de cole nos impiden salir a pasear, ir al parque, al cine, incluso a una fiesta de cumple… significa que a mi familia le están robando el tiempo de estar juntos, así que muy buenas no pueden ser, al menos para MIS HIJOS, cada cual haga con los suyos lo que le parezca oportuno ¡por supuesto!

¿Si no juegan ahora cuando van a hacerlo? ¿no hay tiempo para su ocio diario por unas tareas para el cole? pues yo me he plantado, ¡pero plantado de verdad! en esta casa no se hace una tarea del cole más que no sea estrictamente necesaria; repasamos las tablas mientras cenamos o vamos al cole o al campo en coche, jugamos a formar palabras, recitamos poesías por diversión e incluso hacemos cuentas “de cabeza”, hasta mi hijo mediano se sabe ya la mayoría de las capitales españolas y alguna de Europa de los juegos que hacemos en el coche o mientras se bañan; así que mi hijo ya no se sienta más en una mesa a trabajar sin haber tenido su dosis de juego y diversión, es decir, ¡sin quitarle su derecho a ser niño como le corresponde!.

Y después de escribir mi opinión sobre el tema, lo retomo porque, por casualidad voy y me encuentro con este artículo: EL MITO DE LOS DEBERES: ¿Por qué son perjudiciales para el aprendizaje y la convivencia? por Alfie Kohn, y os aseguro que ya lo tenía todo escrito, pero me resultó, ¿cómo decirlo…? ¡Liberador! saber que hay otras personas que piensan igual e incluso MUY IGUAL, porque aquí os dejo un cachito del libro con la opinión de una mamá que además es profe:

Katharine Samway era una de esas madres que habían aceptado su papel “como supervisora delegada…de la escuela”, “una guardiana del status quo educativo”. Supervisar el ritual diario de los deberes llegó a ser “del todo intolerable para su hijo y para sí misma”. Permitió que “algunas tardes el precioso tiempo en familia y su equilibrio psíquico se erosionaran, e incluso se destruyeran” porque no “quería ser criticada por no apoyar la educación de mi hijo”. Pero al final se plantó. “He permitido demasiadas tardes que las obligaciones impuestas por el profesor reemplacen las necesidades e intereses de mi familia”. Se vio pensando: “Tenéis a nuestros hijos durante seis horas, cinco días a la semana. ¿No podemos disponer de algo de tiempo para hacer lo que queramos con ellos?” Hasta que un día decidió decirle a su hijo: “No, no puedes hacer tus deberes hasta que hayamos vuelto del espectáculo/ regresado del paseo en bicicleta/acabado de jugar al fútbol/leído el libro, el capítulo o el poema”. Llegó a la convicción de que cuando las prioridades de la escuela están equivocadas, no hay que aceptarlas. La familia es lo primero. Los niños son lo primero. El verdadero aprendizaje es lo primero.

Así que ahí lo dejo, como decía al principio, una pataleta para mí, totalmente necesaria y una vez más, es uno de mis hijos quien me abre los ojos y me hace ver lo que realmente necesita, si os digo la verdad, me siento bien dándome cuenta de que lo escucho y comparto sus necesidades, pues ellos son los que nos dicen lo que necesitan… si nos paramos a escuchar 🙂

 

 

Autor: Lou

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4 Comentarios

  1. Me parece una barbaridad toda la tarea que le mandan de deberes,la verdad. Yo opino que un ratito al dia deben dedicarlo a repasar lo dado en clase o a leer, porque el hábito solo se trabaja teniendo ese tiempo diario de estudio y creo que es indispensable.

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  2. Yo no es que sea de que tengan una gran cantidad de deberes diarios, pero sí pienso que algo les va bien para ir cogiendo el hábito de estudio desde pequeños. A mí así me educaron y creo que cuando luego fui un poquito más mayor me vino muy bien… Lo que sí es verdad es que a veces los padres los apuntamos a demasiadas clases extraescolares, y quizás con un par de cositas ya es suficiente. Pero insisto, tampoco creo que la solución sea poner una barbaridad, sólo algo que les haga responsabilizarse e ir adoptando el hábito. Un término medio, algo razonable

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  3. ¡Hola! Pero entonces, según he entendido, tu hijo hace solo media hora-una hora de deberes al día, no…? El resto: Músico-Plástica, judo, fútbol, inglés… lo hace porque quiere…
    No defiendo el sistema de hacer deberes cada día, pero media hora-una hora la verdad es que no lo veo tan exagerado… en el cole no saben las extraescolares que hace tu hijo…

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    • Hola Ana,

      En realidad sí lo saben porque los padres hablamos con los profes, pero bueno, no tienen por qué saberlo, mi hijo hace las extraescolares porque quiere, él las ha pedido; y para mí, después de ese tiempo, va su tiempo de juego, no su tiempo de hacer deberes para el cole, pero no por nada, sino porque no entiendo por qué se hacen, no entiendo por qué mi hijo tiene que hacer entra hora y hora y media de deberes todos los días, cuando pasa 7 horas en el colegio; no creo que le aporte absolutamente nada de nada, sólo más tiempo de “trabajo”.
      Yo lo comparo conmigo misma, si salgo a hacer running, al gimansio o clase de macramé… lo hago porque quiero, es una obligación que yo me impongo porque me gusta, pero después me gusta irme a tomar una cerveza o un helado con mi familia, pero entonces ya no podría, tendría que traerme trabajo extra todos los días a casa, para poder compararme con él.

      Besos 🙂

      Lou

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